Para
Álex Brongniart, la introducción del torno en Europa se produjo a través de
Grecia y cita el nombre de su inventor: Tales o
Thalos, escultor ateniense -sobrino del célebre arquitecto y escultor Dédalo- que vivió hacia el año 1200 a. C. En el siglo
VIII a. C., el torno llegó a Italia y desde allí se difundió por toda la cuenca del
Danubio.
Las cerámicas de España y del norte de África también están torneadas. Parece que la utilización del torno se debe a los árabes, pueblo muy hábil en las artes cerámicas. Otros afirman que el torno alfarero llegó a España en los siglos
VII y VI a. C.,
divulgándose con la instalación de las colonias fenicias, griegas y romanas, y que los íberos copiaron rápidamente las
técnicas de los alfareros fenicios, por lo que adoptaron el torno.
En el norte y oeste de Europa las cerámicas denominadas
gales o
celtes manifiestan claramente la utilización del torno. Es curioso comprobar que las piezas grandes, como jarras, cubos o ánforas, fabricadas por pueblos conocedores del torno, no fueron hechas con este instrumento sino sobre la
torneta y con el
procedimiento de churros. La diferencia entre estos dos tipos de elaboración se basa en que en el torno es la pieza la que gira delante del
ceremista, mientras que en la
torneta es el ceramista el que gira
alrededro de la pieza.
Las piezas antiguas realizadas por los escandinavos, a pesar de ser redondas no fueron hechas al torno.
Las cerámicas germánicas, difíciles de distinguir de las galesas, incluso de las
galorromanas, aunque son piezas perfectas y básicamente circulares, no fueron realizadas al torno, aunque
probablemente se utilizó las
torneta o un tipo de plato giratorio.
La cerámica etrusca, que tiene unas piezas bastante perfectas en cuanto a las formas, no fue hecha al torno. Mientras que algunas de las
cerámicas etruscas griegas grises o negras de realización muy delgada, parecen haber sido realizadas al torno.
Ninguna de las piezas que provienen de las culturas precolombinas de las dos
Américas y del Caribe tiene indicios de haber sido
confeccionada con el torno, lo cual indica que este instrumento no llegó a estas culturas. Las crónicas de la época relatan la falta del torno en la realización de la cerámica y el poco interés que mostraron los nativos por este instrumento al
relacionarse con los europeos. También es sabido que no se difundió la rueda para el transporte de vehículos ya que en las regiones montañosas y zonas selváticas de poco podía servir.
Libro: El torno
Autor: Barbaformosa
Editorial: Parramón